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ENTREVISTA

ALIBASTIK

luchador de la vida y del ring 

La lucha libre, “aparte de los golpes, me ha dado satisfacciones, amistades, más que nada el acercamiento a la gente, al público; ven que no eres una persona con vicios”, dice este nacido en Olinalá, el 25 de agosto de 1957, y radicado en esta capital desde fines de los 70’s, aquí, donde conoce este deporte a invitación de un joven que en ese entonces entrenaba en la desaparecida Arena Morelos y quien tras un durísimo examen se integra de lleno a luchar en diferentes plazas del estado, hasta llegar a la mítica Arena Coliseo de Acapulco, en donde, dice, dejó un record de luchas invictas en la modalidad de parejas. Primer campeón del estado en peso pluma, y con Estrella Solar campeón de parejas del estado, así como tres años consecutivos siendo el mejor técnico, finalmente Alibastik perdió la máscara y estuvo luchando un tiempo desenmascarado, aunque retomó su actividad con máscara ahora con el nombre de Doctor Muerte, “cuando cargas la máscara se te acercan o te palpan, ya sin máscara como que pierdes esa magia y la gente no se acerca tan fácil”. Al hacer la invitación a la gente a acudir a las funciones sabatinas de lucha en la Feria, resalta que “en esto estamos hasta que el cuerpo aguante”.

Por: Pablo Israel Vázquez Sosa

Ya son 36 años de este personaje en la dura actividad luchística del estado, historia que empieza desde que un joven quiso reflejar una imagen a la gente por medio de la lucha libre, por eso en sus inicios se denominó Hermes, un mote por cierto parecido a su nombre de pila. Para esas fechas tenía 16 años, cuando ya sentía una atracción por “el misterio de las máscaras, personajes enmascarados me han llamado mucho la atención, Batman, El Zorro, principalmente”.

Antes de esa edad “no sabía lo que era la lucha libre”, recuerda, cuando la niñez la pasó entre su tierra natal, la Ciudad de México y Chilpancingo, a donde llega a finales de los años 70, “llegué con mis padres, mi papá se dedicaba al negocio de la tortilladora”.

- Empecé a ir a las luchas cuando llegué a Chilpancingo-, recuerda, e incluso detalla el programa de la primera función a la que asistió, ahí en la vieja plaza de toros del barrio de San Mateo, donde actualmente se ubica un Cendi, “esa vez en la lucha estrella lucharon Las Lloronas contra El Químico y Taroyonécura, en la lucha semifinal El Chamaco Ortiz contra El Príncipe Odín, había un técnico que me gustó por su traje, El Non, luchó contra El Indio Chichimeca, en la primera Misterio Blanco, que luchó contra Black Center, ese fue el programa, venían de México”.

Y venían de la Ciudad de México porque “aquí no había luchadores”, incluso lo dice el entrevistado: “yo soy pionero en ese deporte”.

De las primeras luchas al bautizo

Es precisamente en la tortilladora de su padre en que conocería a alguien que entrenaba lucha libre, era un trabajador del lugar que le decía que saldría temprano de trabajar porque tenía que ir a entrenar, despertando el interés del entrevistado, que era un adolescente y quien le pidió llevarlo a entrenar a pesar de que el incipiente luchador le había dicho que se trataban de jornadas muy duras.

- Y me llevó, y fue un entrenamiento tan duro que me duró la calentura como un mes. Me fue mal-, dice Alibastik, detallando que aquel primer entrenamiento fue en la entonces Arena Morelos, donde actualmente está la escuela primaria “José Martí”, bajo la supervisión de un luchador acapulqueño de nombre Aristos, “nos puso los ejercicios y yo no tenía idea de los azotones, a pesar de que mi vida siempre ha sido apegada al deporte”.

Y es que en aquel tiempo el ring era muy diferente al actual, “antes era la pura tabla, el tablón, y le ponían aserrín, puro aserrín, yo creo que a eso se debía el dolor….y me retiré, me dijeron ‘¿sigues o te vas?’, ¡yo me voy!”.

Pero porque se le quedó la espinita dice que meses después decidió retomar el entrenamiento para la lucha libre, “regreso para aprender un 23 de abril de 1976”, en tiempos en que ya había más jóvenes entrenando en esta capital, aparte de aquel joven que lo llevó a su primer entrenamiento, que después se haría llamar Vanguardia, y en fechas también en que aún no se realizaban funciones con luchadores locales pero sí había intentos por conformar una agrupación de luchadores en esta capital.

En este contexto es cuando sabe que vendrían acá unos maestros de lucha libre de Acapulco para hacer una serie de exámenes a los todavía aprendices de luchadores locales, “un examen de capacitación para sacar elementos locales”.

Antes, a manera de paréntesis, Alibastik dice que para esas fechas ya andaba luchando sobre todo en el municipio de Teloloapan, llevado por un colega ya fallecido, Antonio Aguilar, “no sabía lo que era la lucha libre profesional pero ahora sí como dicen, llegué tumbando caña”.

Fue en la Arena Libertad de Teloloapan, alrededor del 23 de mayo del ‘76, cuando este entrevistado hace su debut formal en la lucha libre, ya con el mote de Alibastik.

Habla de su nombre de batalla: “surge por una prima, ella tenía mucho que ver con la ouija y me dijo ‘¿sabes qué nombre vas a llevar en la lucha libre?’, -yo estaba pensando en Hermes o Galactus-, ‘¿Qué te parece Alibastik?, al público le va a llamar la atención, con ese vas a sobresalir’, me dijo que él (Alibastik) era un guerrero antártico que peleó contra vikingos”.

- ¿El diseño de la máscara fue idea suya?

- De hecho he sido diseñador, empecé a tratar de elaborar pero nunca di con la idea de un bárbaro, porque para eso era para ser un rudo y yo quería ser técnico, entonces empezamos a moverle y ahí fue cuando nació; antes eran otras combinaciones, el traje también era muy diferente, era azul con rojo, con las máscaras se me ocurre sacar diseños diferentes pero el antifaz va resaltando siempre.

La primera generación de evaluados

Cuando empezaba a entrenar, recuerda, ya se hablaba de Vanguardia, Cossman, Los Torbellino Azul, entre otros incipientes luchadores como él; aquí retoma el tema del examen de capacitación por parte de los acapulqueños, que se realizó un 16 de septiembre, por cierto.

Ya había una lista de candidatos a pasar dicho examen, dice que se trataba de diez aspirantes, “entre ellos el difunto Torbellino Azul I, también Torbellino Azul II, III y IV, El Pirata, Vanguardia, Maremoto, Ángel Diabólico, El Temible Ares, Fili García, y yo quería ingresar, me dicen ‘tienes menos tiempo, pedimos dos años para que puedan hacer su examen, no tienes ni siquiera medio año’, dije ‘pero yo quiero’ y me aceptaron, pero no tenía la idea de cómo era un examen de capacitación”.

Para empezar, dice que les pidieron llegar en ayunas a las 7 de la mañana; primero, dos horas de fuertes rutinas de calistenia (movimiento de músculos), fue cuando de inmediato el entrevistado empezó a sentirse mal ante tanta exigencia física; lo vieron tan mal que le sugirieron parar, aunque eso significara no pasar el examen, “no me bajo”, decía el joven Alibastik, ”empiezo a tomar aire, me saco las botas, ‘aunque sea descalzo pero aquí sigo’, ¡para mí fue un tormento!”.

Pasaban las horas y todavía sin alimentarse pasaron a las rutinas ya luchísticas: maromeo general, saltos de tigre, saltos de tumbling, azotones de espalda, para finalizar con combates de lucha olímpica y estilo libre. Todo eso concluyó hasta las 4 de la tarde.

Y concluyó también Alibastik, que para ese momento le decían el resucitado porque de tan cansado que estaba al principio se fue recuperando hasta completar aquella jornada del duro examen.

Al final, “de panzazo” pero el joven Alibastik aprobó el examen, quien se fijó la meta de hacerse de un nombre para llegar a luchar en la entonces muy popular Arena Coliseo de Acapulco, ahí en donde ya se fogueaban los luchadores hasta de renombre internacional.

Un primer problema fue su peso: con 53 kilos le exigían mínimo pesar 70 kilos para que lo programaran en las luchas ya profesionales, “en aquel tiempo luchador delgado no había”.

Dice que empezó a sentirse rezagado y por eso se integró a una agrupación de luchadores independientes, con los que empezó a correr lona en arenas de varios municipios, “cada domingo ahí estaba luchando”.    

La Arena Coliseo. Máscaras. Cabelleras   


- ¿Cuál era el interés de la gente de otros municipios hacia los luchadores locales?

- La gente se fijaba más en los de arriba, casi por lo regular inicié en primeras luchas, en las preliminares, a calentar la lona, como dicen; después empecé a subir, me empezaron a jalar para las semifinales; decía que llegar a la lucha estrella no era la gran cosa, yo miraba hacia otro lado, hacia la Arena Coliseo, llegar y ser de los más conocidos.

Y fue en 1983 cuando se dio aquel debut ansiado en la Coliseo de Acapulco, después de muchos rings recorridos e incluso después de varias lesiones, una de las cuales lo dejó casi inválido de manera temporal al caer de cabeza en un entrenamiento, “incluso me tenían que llevar cargando al baño”, fue cuando le dijeron que “esto no es vida”, en referencia a la actividad en las luchas, pero él siguió a pesar de que incluso le sugirieron retirarse para que pensara en su familia, “¿Te caíste y quieres levantarte?, avánzale”, era lo que pensaba y respondía Alibastik en ese tiempo, “ya que empecé a tomar un poquito de confianza volví a los entrenamientos”.

En la Arena Coliseo “eran llenos tremendos” los miércoles y domingos, recuerda, “el que llegara uno era una meta soñada. Luché con elementos de Acapulco, El Che Guevara, El Forastero, Shuriken, Los Sortijos, Kaiser, Talismán Negro, Black Tiger”.

Debutar ahí “fue un nerviosismo tremendo pero tenía la confianza, iba Cossman y yo de pareja, contra Shuriken y Apache 16, estuvimos de técnicos; antes, como prueba, nos dieron la oportunidad de luchar enmascarados como Los Gatos Infernales, como rudos en la Arena Zapata”.

Para ese entonces en Chilpancingo “ya éramos bastantes, ya había aumentado la lucha libre”.

Se le pregunta si tuvo una pareja luchística y menciona precisamente a Cossman, con quien dice tener un record de 18 luchas invictas ahí en la Arena Coliseo.

- ¿Tuviste un contrario con el que siempre tuviste pique?

- Tuve piques como novato, era con otro novato, con el que tuve mi primera cabellera, Rafa el Exótico, aposté máscara contra cabellera en la arena de Zumpango; otro fue Eclipse Rojo, enmascarado, llegamos a máscara contra máscara, fue mi primer máscara; después máscara contra cabellera contra Dos Máscaras, gané también la máscara de Redman y la cabellera de Eclipse Rojo, también gané la máscara de Red King, la cabellera de Salimar.

- ¿Obtuvo reconocimientos, campeonatos?

- De hecho prácticamente fui el primer campeón del estado en peso pluma, y con Estrella Solar fui campeón de parejas del estado; tres años consecutivos fui el mejor técnico.

De Alibastik a Doctor Muerte

Con la Media Cerrajera como llave que más dominó y domina Alibastik, aquí se le pregunta si llegó a perder la máscara y dice que sí, “fue el 23 de mayo del 2008 en la Plaza de Toros ‘Belizario Arteaga’, con 32 años (enmascarado), fue con Rey Guerrero, (vencido) con una especie de Cruceta con castigo a las piernas y brazos; él fue campeón mundial en las arenas independientes en México, en el Toreo de Cuatro Caminos, la verdad un buen guerrero”.

Aunque dice que “los pretextos no son buenos”, le achaca aquella derrota a un mal estomacal que lo estuvo aquejando días antes de la lucha, “estuve con diarrea y debilitado, todavía quedaban rezagos de la infección”.

Sí hubo gente que le llegó a decir “nos fallaste”, porque había la seguridad de que Alibastik saldría victorioso en aquella lucha, “pero no sabían lo que había pasado”.

- Se siente vergüenza, es una vergüenza deportiva-, dice sobre su sentir cuando Alibastik perdió la máscara, “para mí es una humillación que alguien de fuera, ganarme en la casa, como dicen, ‘te apedrean el rancho’”.

Fue tal la vergüenza que admite que pensó en dejar la lucha, sobre todo porque además, en ese año, ya había complicaciones físicas que lo mantenían lejos de su mejor nivel como luchador, “me pasé luchando sin máscara un tiempo como Alibastik y empecé a notar que había limitaciones, porque la máscara te da magia, te sientes comprometido con el personaje, si das el 100 por ciento te dobletea; cuando cargas la máscara se te acercan o te palpan, ya sin máscara como que pierdes esa magia y la gente no se acerca tan fácil”.

Tras un breve tiempo de luchar así, desenmascarado, dice que tuvo el aval para volverse a enmascarar, esta vez con el mote de Doctor Muerte, “a partir del 2009 se me ocurre empezar a luchar pero ya en el plan de rudo; mi tipo de lucha es dentro de lo normal, juego de cuerdas en mi apogeo, todo eso te alimenta”.

También el diseño de esta máscara y del traje en general también es idea suya, “nunca estuve comprando equipo, aprendí a hacer las máscaras, lo que sí compraba eran las botas; empecé a diseñar equipos para diferentes luchadores, entre ellos los Torbellinos Azules, Diablo Rojo, a muchos luchadores de Acapulco les hice equipos, a Lizmark le llegué a hacer máscaras, de México venía El Arquero –hermano de Los Brazos-, le llegué a hacer máscaras; llegaban y veían la calidad de máscara que hacía. Hasta la fecha sigo elaborando, no en grandes proporciones porque la lucha libre ya no está tan en auge…desde que empezó en la televisión era un arma de dos filos”.

“Hasta que el cuerpo aguante”

- ¿Hay funciones de lucha libre en Chilpancingo?

- Sí hay funciones cada sábado a las 6 de la tarde en el palenque viejo (en las instalaciones de la Feria). Hay mucho luchador, está la escuela del Diablo Rojo, estuve teniendo un grupo del Torbellino Azul I, ayudas a muchos muchachos, empiezan a luchar y se independizan de ti, por ejemplo luchadores que son discípulos míos y que ya están luchando, principalmente está mi hijo, Alibastik Jr., de ahí están Dark Ciborg, Ángel Guerrero, Guerrero Vengador, Los Hares, Rey Nocturno, que tiene buenas cualidades; me encargaba de supervisar errores, caídas, los consejos que sean para provecho como atleta.

Actualmente con la agrupación del Diablo Rojo, el entrevistado resalta que sigue en la lucha ya como rudo, con un estilo “que le ha agradado a la gente y ahí vamos a seguir otro ratito, mientras haya capacidad, estamos en los 55 años de edad, no te miento, se siente a veces muy cansado uno pero el gusto de estar cerca de la gente te inyecta ánimos”.

A la gente, al gustoso de la lucha libre, Alibastik invita a asistir a las funciones sabatinas en la Feria, sobre todo para que corrobore la calidad de la nueva camada de luchadores que está surgiendo, “su presencia cuenta mucho para nosotros, hay muchísimos elementos que se la parten para poder ofrecer lo mejor de ellos al público, hay muchos luchadores que arriesgan demasiado porque son aéreos”.  

La lucha libre te da sobre todo satisfacciones, “satisfacción de conocer pueblos, ciudades, he ido a luchar a Torreón, a Veracruz; se siente bonito porque la gente te aclama, ahora como rudo hasta le meto un poco de baile al asunto, a la gente le agrada el estilo y la verdad me han dicho que las luchas no son iguales cuando no estoy…mientras la gente no me diga ‘haces el ridículo’, si la gente me dice ‘eres un ridículo, haces pura ridiculez’, creo que hasta ahí habré llegado”.

- ¿Te has enfrentado con tu hijo, Alibastik Jr., que es técnico?, ¿Cómo han sido esas luchas?

- Cualquiera diría que es una falta de respeto, padre e hijo enfrentarse, pero somos deportistas, él tiene que valerse de todo lo que se le enseñó y debe valorar que estar arriba del ring no es estar viendo al familiar, él ya lo sabe, a veces nos damos buenos trancazos; es una lucha deportiva, de que ‘no me vas a ridiculizar, te voy a demostrar que tengo con qué’.

“A pesar de mi edad todavía estoy aprendiendo muchas cosas”, dice el ahora Doctor Muerte, “tal vez tenga que aprender mucho de los nuevos, porque los nuevos tienen ese ímpetu, ese hambre de triunfo como cuando yo lo tenía, eso se siente padrísimo”.

- ¿Mientras vas a seguir dando todo en el ring?

- ¡Claro!, decimos los luchadores, en esto estamos hasta que el cuerpo aguante. Cuando tu cuerpo no responde y tu mente quiere decir ‘síguele’, es por de más.

- ¿Qué le ha dado la lucha libre?

- Aparte de los golpes me ha dado satisfacciones, amistades, más que nada el acercamiento a la gente, al público; ven que no eres una persona con vicios, siempre he sido de la idea de que al deporte ofrécele lo más limpio que puedas, y si eso lo reflejas a la gente, la gente te lo va a valorar. Si quieres dar la imagen de una persona ejemplar, la gente te lo va a reconocer, si no, ella misma te va a calificar.

Mientras, reitera que sigue en lo suyo, ofreciendo lo mejor de sí luchando en el cuadrilátero, aunque recuerda: “muchos sabemos que somos luchadores en muchos aspectos, somos luchadores en la vida misma, dentro de la familia, ante la sociedad; sé que estoy de paso tanto en la vida como en la lucha libre, dentro de poco la gente te olvida, Alibastik Jr. se va a encargar de llevar ese nombre y darle el brillo que se necesita”.

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